Para crecer es necesario cambiar

Los paisajes cambian, las personas cambian, los árboles y las palomas cambian. 
Los gatos también. 
Para crecer es necesario cambiar.
El siete es un número precioso, bisagra de puertas que se abren y se cierran con la agilidad de la brisa. Siete son los años que tenemos sobre el lomo, siete son las veletas que soplamos en la estación de las flores.
Y para comenzar el año decidimos inventarnos un juego: respirar siete veces, profundo, para que nuestros pulmones se hicieran muy grandes, más grande que un abedul gigante. Nos estiramos para tocar las estrellas, para jugar con los cascabeles plateados de la noche; para que en nuestra panza tibia y peluda entren más libros, más personas, más panes con semillas, más historias y más cajitas de luz. Pasen y vean, plim!